
A veces puede haber maldad en ti, pero si mantienes compañía y estableces intimidad con alguien que se caracteriza por un estado aún peor que el tuyo, esa maldad se te presentará como bondad y honor.
Traducción Poética
Aun si estás en estado de maldad, si conversas con quien es inferior a ti,
Adornar tu propio mal estado sin duda se te mostrará como bondad.
Explicación
La persona debe acercarse a quienes son más virtuosos y perfectos que ella misma, para así beneficiarse y sacar provecho. Aunque la compañía de iguales y semejantes no aporte beneficio, tampoco causa daño. Sin embargo, esta sabiduría demuestra que la intimidad con quienes tienen estados y palabras inferiores a los propios puede causar un gran perjuicio. Porque la persona de rango inferior siempre trata de agradar a quien está por encima, ocultando sus errores y resaltando sus virtudes. Así, el superior, cuyo qalb (el corazón) se embriaga, desarrolla una opinión excesivamente favorable de su propio nafs (el ego / alma inferior), se complace con sus obras y queda satisfecho con su propio estado. Esto, sin embargo, es un obstáculo para el progreso espiritual y la efusión divina, y es la raíz del error. Hay dos tipos de compañía con los poseedores de conocimiento espiritual (ʿirfān): una es la compañía de voluntad (ṣuḥba al-irāda), la otra es la compañía de bendición (ṣuḥba al-tabarruk). La compañía de voluntad es la del murīd (el discípulo) con el murshid (el guía espiritual), que tiene ciertas condiciones, y en esencia, el murīd debe ser como un cadáver en manos del lavador ante el murshid. La compañía de bendición no está sujeta a tales condiciones; aquí, el único objetivo de quien acompaña es adoptar el camino y el temperamento de su compañero, imitar su estado y conducta, y, conforme al principio "¡Quien se asemeja a un pueblo, es de ellos!", esforzarse por parecerse, considerando esto un medio de felicidad y así participar de la gracia y las aperturas espirituales. Sin embargo, en ambos tipos de compañía, estar libre de daños exteriores e interiores es una condición del encuentro. Además, es una verdad indiscutible y una realidad sin disputa que la compañía e intimidad fuera de los límites legítimos no es permisible.
