Clásicos del sufismo · julio 4, 2026

Dhikr-Deveran

No sería una exageración decir que la vida sufí es una actividad centrada en el dhikr (el recuerdo de Dios). En su sentido léxico, dhikr significa mencionar, recordar, no olvidar; como término sufí, se refiere a que el …

No sería una exageración decir que la vida sufí es una actividad centrada en el dhikr (el recuerdo de Dios). En su sentido léxico, dhikr significa mencionar, recordar, no olvidar; como término sufí, se refiere a que el murīd (el discípulo) repite, en voz alta o en silencio, en grupo o en solitario, la kalima-i tawhid (la declaración de la unicidad de Dios: Lā ilāha illā Allāh Muḥammadun Rasūlullāh), los nombres de Allah, ... es decir, recordar a Allah.

El Corán ordena recordar a Allah por la mañana, por la tarde y de manera continua, es decir, no olvidarlo (véase Āl ʿImrān 3:41; al-Insān 76:25; al-Aḥzāb 33:41). El dhikr está también estrechamente vinculado con la contemplación (tafakkur). El resultado que se alcanza mediante el dhikr consciente también está especificado: "Los corazones de los creyentes sólo se satisfacen con el recuerdo de Allah" (al-Raʿd 13:28).

El siguiente hadiz qudsí (ḥadīth qudsī) transmitido por el Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) de parte de Allah el Altísimo es importante tanto para nuestro tema como para la psicología del sufismo: "Si Mi siervo Me recuerda, Yo estoy con él. Si Mi siervo Me recuerda en su interior y en secreto, Yo lo recuerdo en Mi interior y en secreto. Si Me recuerda en una asamblea, Yo lo recuerdo en una asamblea mejor. Si Mi siervo se acerca a Mí un palmo, Yo me acerco a él un brazo; si se acerca a Mí un brazo, Yo me acerco a él una braza. Si viene a Mí andando, Yo voy a él corriendo" (Bujārī, Tawhid, 15).

Ya se había señalado anteriormente que los términos han adquirido diferentes dimensiones con el tiempo. El dhikr es el mejor ejemplo de ello. Existen grandes diferencias entre el dhikr individual y colectivo practicado en los primeros siglos y las asambleas de dhikr celebradas después del siglo XII, es decir, tras la formación de las tariqas (vías sufíes). Si se añade que estas diferencias también varían según las tariqas, el asunto se comprenderá mejor.

Por ejemplo, lo que hoy vemos como "espectáculo de sema" es en realidad el dhikr de la tariqa Mevleví. Este dhikr también ha experimentado un desarrollo interno.

El dhikr individual es el dhikr recitado por el murīd en casa, en la mezquita, en la tekke (lugar de reunión sufí), en la sala de retiro (khalwatkhāna), o incluso en la calle. La modificación de estos textos recitados se realiza con el permiso y la aprobación del shaykh. A estos se les llama también ḥizb (pl. aḥzāb) y wird (pl. awrād).

El dhikr colectivo, por su parte, se realiza generalmente en las tekkes según ciertas reglas y métodos, bajo la dirección y supervisión del shaykh. Aunque este dhikr presenta algunas diferencias según las tariqas, en esencia es el mismo. Sólo la Naqshbandiyya, que prefiere el método del dhikr silencioso, presenta una diferencia.

El dhikr realizado en voz alta, junto con himnos, ritmo y música (deveran, rito), es uno de los momentos más plenos de la vida sufí. Es común encontrar murīds que, debido al auge de los sentimientos religiosos y sufíes, se exaltan y se pierden a sí mismos.

Estos dhikrs se dividen en dos grupos.

1. Dhikr silencioso (khafī). Como el dhikr de la Naqshbandiyya.

2. Dhikr vocal (jahrī). Como el dhikr de la Qādiriyya, Rifāʿiyya, etc. Según los sufíes, el qalb (el corazón), que se ha endurecido debido a las negatividades encontradas en las diversas etapas de la vida, se ablanda, se purifica, brilla y llega a ser capaz de reflejar las realidades gracias a la mano sanadora de la psicología del dhikr.

Los dhikrs colectivos en voz alta han satisfecho no sólo la necesidad musical del ser humano, sino también la necesidad de movimiento rítmico, es decir, la danza armoniosa y el deveran. La coordinación de la mejor letra, la mejor composición y el mejor movimiento, de la manera más bella, ha permitido a los derviches vivir los momentos más hermosos de sus vidas.

En cuanto a experimentar el fervor de la promesa (waʿd) y aumentar este fervor con lágrimas, las asambleas de dhikr constituyen quizá uno de los rincones más vivos de la vida sufí. Sin embargo, los sufíes consideran estas asambleas, por así decirlo, como una "vitrina" y piensan que el verdadero trabajo está detrás de este fervor.